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 domenica, 5 febbraio 2012

Carol around the world - Mi mundo

China – Shanghai y Beijing

by Carolina Ribera

Carolina Ribera

 

 

souvenirDicen que estas dos ciudades no reflejan la realidad de un país como China. Son modernas, cosmopolitas, internacionales, locas, rápidas y con mucho movimiento.
Pasar 6 días en ellas ha sido inolvidable. Me he dado cuenta de la gran diferencia que existe entre orientales y occidentales. En cuanto a cultura, hábitos, maneras de pensar, y sobre todo la escritura! Mamma mía! Imposible entenderse e imposible descifrar nada… es un abismo el que nos separa!
Después de correr por los aeropuertos y quedarme sin respiración conseguí coger la conexión París – Shanghai. Por supuesto mis maletas no lo consiguieron, pero gracias a los fantásticos mercadillos que existen en esta ciudad no fue un grave problema. Con mi vestido Custo y mis sandalias de tacón de aguja Gucci (fake, of course) me hice la reina de la noche en 0,2 segundos! Shanghai es increíble, ciudad de rascacielos por excelencia, grandeza y paraíso arquitectónico. Parece un duelo entre profesionales, cada edificio esta minuciosamente pensado y diseñado y los edificios de al lado siempre son más altos que en el que tu te encuentras. Las calles simulan scalestrix y siempre están llenas de gente. No había visto tanto taxi junto en toda mi vida.
Tengo que decir que el trato en los hoteles, tanto en Shanghai – Four Seasons – como en Beijing – Grand Hyatt – fue inmejorable. Es un punto a favor de los orientales, el buen servicio.

mercatini Un consejo muy importante es – No salir jamás del hotel sin una tarjeta del mismo. Nadie habla inglés, así que sin tarjeta estás perdido!
El mercadillo es de locos. Chinos por todas partes, te cogen, te gritan, te agarran, regateas, te peleas, te reconcilias…. Y lo mejor de todo es que luchas con una calculadora. Empiezan con un precio muy elevado y lo puedes rebajar hasta límites insospechados. Ellos te ponen un precio y te dan la calculadora, tu borras la cantidad y pones la tuya… y así 1000 veces hasta que llegas al precio final, si llegas claro! Es muy divertido y enriquecedor, he cultivado y desarrollado unas maneras negociadoras que tenía escondidas en mis habilidades. A la vez es estresante y agotador. No recomiendo a nadie pasar más de dos horas en el mercadillo, debes salir, tomarte algo y volver, o volver al día siguiente o al cabo de unas horas… si no estás muerto. Ya no sabes lo que compras y todo te parece bonito aunque no lo sea, comprarás compulsivamente y te timarán seguro por agotamiento…estos chinos acaban con tu paciencia. En el mercadillo hablan un poco de español, inglés y lo que haga falta con tal de vender – señolita – muy guapa y muy tacaña – son unas palabras que les encantan. Son amables y risueños y la verdad es que convierten el mercado en una atracción y distracción donde pasar un buen rato (entre risas y timos). Antes de entrar en esa jungla debes respirar tres veces en la puerta y prepararte para una dura jornada de trabajo! Es la guerra!!!!
La mariscada y parrillada en el Kobachi, planta 56 fue espectacular y sus vistas mejores que las ostras. Tomar unas copas en los bares de moda es divertidísimo. No se ven muchos chinos, más bien gente de todo el mundo, que va y vine y por el camino se entretiene. Mucho nivel, buen vestuario y buen gusto. The Glamour Bar, situado en el Bund, es un buen club para empezar la noche entre cocktails y gente guapa, pero aún mejor es el Bar Rouge, donde puedes disfrutar de su terraza con vistas imnotizadoras. Para saborear típica comida china el Cristal Jade restaurant es la mejor opción.

la grande muragliaEn cuanto a Beijing, debo destacar sus templos (de Verano, de Primavera, del Cielo, que no podéis dejar de visitar) y como no, la Gran Muralla China, una de las siete maravillas del mundo. Ahora que la he pisado y trepado confirmo su magnitud y su maravilla. Te hace sentir pequeño a la par que grandioso y poderoso. No tengo palabras para expresar la sensación que compartí con mis amigas al contemplar la vida desde ese paisaje.
Beijing es más tradicional, a pesar de que están destruyendo antiguos barrios, lo cual es una pena, y reconstruyendo grandes edificios. La ciudad estaba “patas para arriba” debido a los juegos olímpicos. La niebla y la polución son horrorosas, pero aún así no te impiden disfrutar de esta maravillosa ciudad.
Tuve la desgracia de viajar 3 días después de la catástrofe del terremoto, y viví uno de los momentos más impactantes de mi vida. A las 14.28h se paralizó todo el país. Los coches tocaban el claxon sin titubeo y la gente miraba entristecida las pantallas gigantes que visten la ciudad. Simplemente estremecedor. Lloré y piel de gallina.

in visitaLa Ciudad Prohibida hay que verla, y lo más interesante es la historia de cómo vivían los emperadores y las concubinas.
Los mercadillos en Beijing son mucho más grandes que en Shanghai. Cinco plantas de locura donde puedes encontrar todos los últimos modelos de bolsos, relojes, gafas, zapatos y ropita de las mejores firmas y diseñadores. Y en secreto os digo que son exactas! Las perlas de río también son una buena compra que podéis hacer.
Visité en bicicleta a una auténtica familia china, y me encantó la experiencia, sobretodo el sentarme en el salón con un chino de 100 años y preguntarle cosas sobre su vida y memorias (por supuesto con traductor ). Una excursión muy recomendable.
En cuanto a comida no quiero ni hablar….los alacranes en pichito tenían buena pinta, pero al ver que se movían no me atreví a pegarle el “bocau”. Alucine con los mercados de chucherías y caramelos, no lo había visto nunca!
Pero hablando en serio, os recomendaré los sitios a los que tuve el placer de ir y llenar mi estómago hasta saciarme. Si quieres un buen y jugoso pato laqueado, no dejes de ir al Beijing DaDong Roast Duck Restaurant. Para una buena carne y un rato agradable en zona de bares y muy animada cenar en la Alameda es una buena opción. Y como italiano L´Isola.

Un viaje inolvidable que repetiría sin pestañear.

Saludos a todos y hasta mi próxima aventura.

Carolina Ribera

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