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 venerdì, 30 luglio 2010

En busca de la tumba de Cristo

En busca de la tumba de Cristo:  un CSI enviado por el emperador Tiberio

La película italiana -guión de Massimo Manfredi; Mónica Cruz de protagonista- se basa en un informe de Pilato sobre Jesús que quizá sí existió.

¿Y si Poncio Pilato hubiese escrito al emperador Tiberio hablándole del tal Jesús y su nueva secta galilea? ¿Y si Tiberio hubiese enviado alguien a investigar? ¿Imaginamos un CSI del s.I, detective y forense?   Esta es la base de la que parte la película "En busca de la Tumba de Cristo", producción hispano-italo-americana, rodada en Bulgaria, que se estrena en los cines españoles este Miércoles Santo. La financia la Sony, quizá para librarse de la "maldición del Código Da Vnci" que le persigue desde que engendró aquella película (por llamarla de alguna forma). En busca de la tumba de Cristo se trata de una de esas producciones que en Italia tienen una versión televisiva larga (de 200 minutos) y que -como sucedía con la película de la Madre Teresa- a España llega en los cines en una versión recortada (105 minutos).   Tiene algunos alicientes curiosos: Mónica Cruz (la guapa hermana de Penélope Cruz) como Tabita, protagonista femenina; Fernando Guillén Cuervo como San Pablo; Ornella Mutti como María Magdalena, el veterano Max Von Sydow (Jesús en La Historia más grande jamás contada; el padre Merrin en El Exorcista), como el Emperador Tiberio.

La música es de Andrea Morricone, el hijo del premiadísimo Ennio Morricone. Andrea tiene en su haber la banda sonora de bastantes películas en Italia, incluyendo una teleserie sobre santa María Goretti.   Y entre los guionistas, el novelista e historiador polifacético Valerio Massimo Manfredi. Autor de éxito (famosísima su serie sobre Alejandro Magno) y arqueólogo reconocido, explicaba en un artículo de La Razón (21/03/2007) lo que le seducía del tema y por qué se embarcó con este guión.

La hipótesis de la película: un investigador imperial busca el cuerpo de Jesús      Todo el cristianismo se basa en una afirmación: Jesús ha resucitado. Sin resurrección no hay cristianismo, no se explica nada. No se explica por qué una serie de judíos galileos desanimados que han visto morir a su líder de repente salen entusiastas a la calle declarando que Él vive, y ya no les importa ser azotados ni perseguidos, rechazados, a veces ejecutados, por sus mismos compañeros judíos y autoridades religiosas.   Para desmontar el cristianismo recién nacido, sus enemigos (Roma, los herodianos, los saduceos, los zelotes o los fariseos) sólo tenían que hacer una cosa: sacar el cuerpo de Jesús de su tumba, lleno de moscas, pasearlo por la ciudad y decir "aquí nadie ha resucitado, mirad el cadáver".   El problema es que el cadáver no aparece y que Jesús, según deja escrito Pablo apenas 30 años después de los hechos, como recitando en griego una fórmula aramea enseñada entre los primeros cristianos, "se apareció a Cefas, después a los Doce, después a más de 500 hermanos de los cuales algunos viven y otros ya murieron, después a Santiago, después a todos los apóstoles...".   El judío Flavio Josefo, en su libro de historia Antigüedades Judías (año 92-93 d.C) lo registra en lo que se ha llamado el testimonium flavianum: http://es.wikipedia.org/wiki/Testimonio_Flaviano .
La película se origina con la idea de que la noticia de la resurrección provoca disturbios en Judea. El emperador Tiberio envía a un leal oficial, Tito Valerio, a buscar el cuerpo del tal Jesús, refutar la historia y acabar con el alboroto.  

Lo que sabemos de Tiberio   Pero quizá eso no sea muy concordante con lo que sabemos. Sabemos bastantes cosas de Tiberio: que le gustaba tratar los temas con diplomacia y evitar enfadar a los reyezuelos locales de la frontera con persas y árabes. También que le gustaba la técnica del divide y vencerás: los romanos habían quitado a los samaritanos del control de los judíos. Los samaritanos eran, pues, protegidos por los romanos. Tanto, que de hecho Pilatos fue depuesto y deportado en el 36-37 d.C por haber reprimido un levantamiento con una excesiva matanza de samaritanos.   A Tiberio quizá sí le habría interesado fomentar esta especie de "nuevo judaísmo" que era el cristianismo, un credo pacífico, no levantisco. Una forma de debilitar el judaísmo del Templo, también el de los rebeldes zelotes, y de fomentar una corriente colaboracionista en la población judía.

Por otra parte, a Pilato le interesaba informar de esta posibilidad a Tiberio, hablarle del tal Jesús, ajusticiado por presiones del Sanedrín,a  las que cedió para evitar peores alborotos en Pascua (ya se le había regañado a Pilato por alborotos en años anteriores en los que las tropas mataron unos galileos, como recuerda el evangelio de Lucas).   Y todo esto perfectamente pudo pasar y estar documentado en los archivos del Senado de Roma: que Pilato escribió a Tiberio hablando de Jesús y que Tiberio planteó al Senado una propuesta: hacer del tal Jesús un dios más entre los muchos dioses extranjeros adorados en el Panteón romano, convirtiéndolo así en una "religio licita", religión lícita.

Lo que sobrevive al paso de los siglos   Han pasado siglos, guerras, incendios, tragedias. En estos tiempos de tonterías sobre falsas tumbas de Jesús (la reinventada por James Cameron para su documental, los huesos de María Magdalena en el Louvre de Dan Brown, la reedición de la tontería de que Jesús murió en Cachemira y otras operaciones para vender libros) no está de más una historia como esta que invita a investigar en la historia con seriedad y amor a la verdad.   El senadoconsulto de Tiberio y el informe de Pilatos hablándole de Jesús, aunque mencionados por Tertuliano, no han llegado a nosotros. Pero no es raro. Tampoco nos ha llegado, por ejemplo, la Autobiografía de César Augusto contando sus batallas contra los cántabros, pese a escribirla el dueño del mundo antiguo y ser propaganda copiada por docenas de escribas y usada por historiadores imperiales.   La literatura rabínica antigua no menciona el nombre de Jesús directamente, ¡pero tampoco menciona el de Herodes el Grande, que fue quien edificó el Templo! De Sócrates apenas sabemos nada excepto lo que nos ha querido contar Platón.   Pocas veces hay hallazgos "cápsula-del-tiempo", como los escritos esenios de Qumrám en Palestina o los textos gnósticos de Nag-Hammadi en Egipto, casos afortunados y maravillosos. Muchas cosas no se escribieron, y de las que se escribieron, muchas se han perdido. Pero algunas irán apareciendo a la luz, y otras, las que ya tenemos, aún hoy nos descubren nuevas sorpresas. Eso es bueno para una religión como la cristiana, que se construye sobre unos acontecimientos históricos, no sobre teorías intemporales ni mitos de época indefinida.