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 venerdì, 30 luglio 2010

Muerte de un disidente

  La mujer y un amigo de Litvinenko, el agente ruso envenenado con polonio, desvelan las vergüenzas del régimen de Putin.

Todavía tenemos en la mente la imagen del ex agente ruso Alexander Litvinenko demacrado, sin pelo, agonizante en la cama de un hospital británico a finales de 2006. Su asesinato en pleno Londres, corazón de Occidente y centro de la Commonwealth, dejó estupefactos a quienes pensábamos que habíamos dejado atrás los tiempos en que los agentes comunistas del otro lado del Muro asesinaban a disidentes en este lado o, en un alarde de capacidades evasivas, los secuestraban y devolvían al horror colectivizado antes de que los servicios secretos occidentales pudieran hacer nada.
Este libro resulta imprescindible para quienes pretendan estar al día de lo que pasa en esa Rusia eterna que nunca cambia, mande quien mande y se llame como se llame, sea Imperio Ruso, Unión Soviética, Comunidad de Estados Independientes, etc. Los autores son Alex Goldfarb, amigo de Litvinenko, y su mujer Marina, madre de su hijo y esposa por quien el ex espía sentía tal devoción que lo llevaba a poner el año en que se conocieron, 1993, como centro de su vida.
Aunque es una obra de investigación, recopilación y biográfica, se puede leer como una novela de espionaje. Parece claro que ése no era el objetivo estilístico cuando lo redactaron, pero no deja de tener su gracia que haya resultado así.   Además, en una muestra de sinceridad, los autores dejan claro en la introducción que no pretenden marcar una distancia objetiva con los hechos. Dicha distancia sería más propia de alguien que estuviera hablando de las Guerras Medas. Desde luego, tampoco sería normal que la viuda hiciera eso, después del asesinato de su marido con polonio, una substancia tan letal que hizo que la víctima fuera dejando rastros radioactivos por todas partes, con lo que eso comporta: la casa familiar es inhabitable, docenas de personas han tenido que pasar por procesos de descontaminación (incluso los que comieron casualmente en el mismo restaurante de Litvinenko), etc. Todo un atentado mortal no ya contra una persona concreta sino contra la salud pública de miles de personas.
Muerte de un disidente exhibe las vergüenzas del régimen autoritario de Putin en Chechenia, donde Litvinenko estuvo destacado, y es de imaginar que si no da más nombres y apellidos es porque las pruebas no son fehacientes.   En realidad, con la de nombres que aparecen y tramas que salen a la luz, si uno no se pierde es por la claridad expositiva de los autores, además de por el índice de nombres que hay al principio del libro. Lectura obligatoria para estar mejor informado.